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La Muerte del Papa Juan Pablo I Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
domingo, 19 de noviembre de 2006

EL FALLECIMIENTO DEL PAPA JUAN PABLO II DESDE LA ASTROLOGÍA

Por : Antonio García Sancho ( Periodista y Secretario SEIP )


Fig 1: Carta Natal de Juan Pablo II

Ciertamente, uno de los mayores retos que afrontan las artes predictivas es la pronosticación de acontecimientos futuros relacionados con personalidades públicas bien conocidas. Desde muchos años atrás se especulaba con unos cuantos temas clásicos que todos los videntes y brujos auguraban cada cambio de año y que nunca parecían producirse.
Así, desde hace 7 años, cada 1 de enero, una conocida bruja mediática pelirroja anunciaba, sin desfallecer, el anuncio de boda del Príncipe Felipe. Al final tendría que acertar. Vaticinios similares, esperados cada año, son una ola gigantesca que se “tragaría” Japón (cuando la ha habido, el Tsunami no afectó a ese país) y la muerte del Papa Juan Pablo II.
Finalmente, esta muerte ha acontecido. Karol Woytila, que comandó la Iglesia de Roma durante 26 años, en el papado más largo del siglo XX y el tercero de toda la Iglesia, fue llamado por Dios finalmente el día 02 de abril de 2005, a las 21h. 37’ HML, en Roma, mientras convalecía de sus dolencias en sus aposentos de El Vaticano.
Curiosamente, no conozco vidente alguno que haya predicho su muerte, precisamente, para este año. Tal vez porque los medios de comunicación no prestaron tanta atención a los adivinos en esta temporada televisiva, más preocupados por los líos de Gran Hermano o programas similares. Tal vez porque habían errado tantas veces que era arriesgado volver a predecir lo mismo.
Sin embargo, un buen conocimiento de la astrología (no el vago y deteriorado conocimiento que tienen de ella los adivinos mediáticos), habría podido sorprendernos con un vaticinio correcto y con plazo definido.

El examen de la carta natal


La carta de Karol Wojtyla, que reproducimos arriba, es una de las más admitidas entre los astrólogos. Aunque existen otras versiones que le hacen nacer antes, en el mismo momento del eclipse, es poco probable que esto sucediera así, siendo más lógico pensar que nació algo después.
Ninguna progresión o tránsito puede contradecir los “destinos” marcados por la carta natal. Si ésta nos dice que seremos ricos, lo seremos, si nos dice que seremos pobres, ningún tránsito de Júpiter nos enriquecerá ostensiblente.
De la misma manera, es un error buscar en las revoluciones solares u otras fórmulas predictivas los significadores de la muerte del sujeto antes de haberlos localizado en la carta natal. Esta máxima, olvidada por muchos astrólogos contemporáneos, provoca la estupefacción de muchos astrólogos cuando se enfrentan a cartas con numerosos significadores de daño vital y no se sucede la muerte o, viceversa, cuando acontece la muerte en un año sin especiales tránsitos malvados. Si la carta natal anunciaba la muerte para ese año, basta que por tránsito o progresión se unan los significadores de la muerte y de la vida para que ésta tenga lugar, aunque el resto de la carta sea muy benéfica.
Para averiguar la longitud de su vida, propósito necesario previo a toda interpretación posterior y principal interés nuestro en este artículo, hay que localizar el hileg, o planeta que representa al sujeto y a su salud. Para ello, en una carta diurna, se busca primero al Sol al ser nacimiento diurno.
Wojtyla habría nacido con el Sol elevado sobre el horizonte, en casa IX, que es “cadente”, a menos de 5º para cambiar de signo, lo que le inhabilitaría para ser Hileg. Buscamos entonces la Luna y la encontramos recién cambiada de signo, peregrina en géminis, lo cual puede conducirnos a error si hubiera nacido algunos minutos antes, pero también en casa cadente, sin estar recibida por el regente del signo ni el planeta que allí se encuentra exaltado (Mercurio regente y Nodo Norte en exaltación). También es incapaz de ser Hileg.
Eliminadas las luminarias hemos de acudir a la Parte de Fortuna, que se encuentra a pocos grados del Ascendente, en la Casa I, a 24º38’ del signo de Virgo, por lo que le falta para salir de él poco más (apenas minutos) de 5º. Estando en Casa angular y no cambiando de signo antes de avanzar 5º es apto para Hileg, siempre y cuando le reciba o aspecte el regente del signo de Mercurio o el planeta en él exaltado (Mercurio en ambos casos). Mercurio, a 18º de Tauro, hace un trígono a la Parte Fortuna. Por tanto, la Parte Fortuna es el Hileg de la carta, el punto que nos hablará sobre la salud del nativo.
Para conocer los años de vida que disfrutará el nativo se ha de conocer el Alcocode. Éste es el planeta que posee más dignidad sobre el grado en el que se sitúa el Hileg (como se vio, los 24º de Virgo). Según las reglas conocidas de la astrología tradicional, el Regente del signo, Mercurio, recibe 5 dignidades, el planeta exaltado en ese signo (Mercurio también) recibe 4; el regente del Término (Marte), recibe 3; el regente de la Triplicidad (Venus, en nacimientos diurnos como es el caso), suma 2 dignidades y, finalmente, el regente del decanato (Cara o Faz, como se llamaba antiguamente, que es Mercurio de nuevo en la carta que nos ocupa), recibe 1 dignidad. Por tanto, es fácil apreciar que Mercurio, con 10 dignidades, es el Alcocode de la carta.
Mercurio está, además, muy fuerte por posición, ya que, aunque está en casa cadente, es casa afortunada, se encuentra aspectado por las dos Fortunas (Venus y Júpiter) y está en recepción mutua con Venus, ya que esta fortuna es dispositor de Mercurio y Mercurio es regente del Término de Venus.
Venus, a su vez, es el planeta mejor ubicado en la carta de Wojtyla, encontrándose en aspecto con Júpiter, el Gran Benéfico (aunque sea aspecto de cuadratura), domiciliado y regente de su Triplicidad.
Por todo ello, pensamos que ha de concederse al fortalecido Mercurio sus años mayores que, a decir de los antiguos, son 76. Además, existen planetas que modifican la edad del Alcocode por aspecto. En la carta de Wojtyla tenemos una conjunción muy separada con el Sol, estando éste a punto de cambiar de signo y no haciendo aspecto exacto con otro planeta antes de ello (lo que llamamos “vacío de curso”) por lo que no debemos computar suma alguna. Júpiter, en cambio, sí realiza aspecto de cuadratura con Mercurio, aplicativa y a menos de 8º de diferencia. Sin embargo, como nos dice Ben Ragel, sobre el hecho de que Venus y Júpiter sumen años cuando se encuentran en cuadratura u oposición, “no hay acuerdo entre los sabios”. Nosotros consideramos que no debe computarse nada.
Mercurio, sin embargo, tiene otro aspecto, el de conjunción con Venus, encontrándose ambos planetas separados apenas por algo más de 3º de arco. La conjunción con Venus, fuerte pero cadente, debe concederle la suma de los años menores del lucero: 8 años.
No hay más aspectos que sumen o resten años, porque el Nodo, en oposición, no tiene valor en ello.
Realizada la suma de los años, tenemos que el Alcocode (Mercurio), le da a Wojtyla 76 años de vida y Venus le confiere 8 años más, siendo la vida total del Papa 84 años según su carta natal.
La realidad nos lo ha confirmado, nacido en mayo de 1920, el Papa aún no había cumplido los 85 años cuando falleció, el día dos de abril de 2005.

Las cartas progresadas

                                                                                                                                    Fig. 2: Progresiones secundarias

    Podríamos haber llegado a la conclusión de que el Papa moriría este año de varias maneras: para empezar, la carta de la progresión secundaria para
los 84 años nos devuelve un Marte (Regente de la casa VIII natal, que simboliza la muerte), en oposición partil (exacta) a Venus (dispositor del Alcocode, planeta más fuerte de la carta y regente de la casa IX, donde está el Sol y regente de la Triplicidad del Ascendente, es decir, dueño y señor de tres significadores de la vida del sujeto.
Por tanto, parece que las Progresiones ya nos advertían. Pero aún más: en la carta de direcciones Primarias vemos a Marte realizando una cuadratura a la conjunción de Mercurio y Venus mientras ataca a Júpiter por conjunción.
Finalmente, si miramos los tránsitos a la hora del fallecimiento (las 21:57 HML), nos encontramos con que Venus (recordemos que es el dispositor del Alcocode) está ingresando en casa VIII, estando en aspecto partil con la cúspide de esa casa, mientras el maléfico Marte, regente de la casa de la Muerte, afecta tanto a Venus como a Mercurio y el Sol por sextil y a Júpiter (recordemos que Júpiter proporciona fortuna a Mercurio en la carta natal), por oposición. Justamente hasta Júpiter es donde llega Mercurio por progresión simbólica, viéndose afectado por el tránsito de Marte. Por su parte, Saturno, el otro planeta maléfico, alcanza a Mercurio natal en un sextil.
Aunque no es una forma de predicción tradicional, en la Revolución Solar también nos encontramos con la misma señal: Marte (que también es regente de la casa de la Muerte en la carta Solar, así como del Ascendente del año), vuelve a afectar a Venus por cuadratura. Venus se encuentra en Géminis y Mercurio en Tauro en la carta Solar, por lo que se encuentran en Recepción Mutua, de manera que existe “transmisión de luz” o, lo que es lo mismo, la cuadratura de Marte afecta a ambos significadores de la vida del pontífice en la natal (Venus y Mercurio). En la carta Solar, el Hileg natal (Parte Fortuna) se encuentra en conjunción partil con el maléfico Saturno, Regente de la maléfica casa XII. A su vez, esta conjunción recibelacuadratura del Nodo Norte, también considerado maléfico.

En definitiva, muchos significadores coincidentes en todas las cartas de progresión. Siempre Marte atacando a los significadores de la vida. Puede que sea una coincidencia, pero a los astrólogos nos gusta pensar que una coincidencia que sólo sucede una vez entre varios trillones de posibilidades puede, tal vez, no ser una casualidad, sino una prueba de la validez de la astrología, aunque todavía, tras más de 5.000 años de vida, no sepamos por qué funciona.

 

 

Fig. 3: Direcciones Primarias

 

Modificado el ( jueves, 14 de diciembre de 2006 )
 
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