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Introducción a la Magia Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
domingo, 19 de noviembre de 2006

INTRODUCCIÓN A LA MAGIA


Tetragrammaton

Por Antonio García Sancho ( Vicepresidente SEIP - Filólogo )

Antonio García Sancho        Desde esta página, que hoy nace con vocación de ampliarse periódicamente, vamos a realizar un repaso a diversas formas de magia desde ópticas distintas y puntos de vista radicalmente heterodoxos. Así, entendemos que el estudio del complejo fenómeno o conjunto de fenómenos que la magia puede abarcar es susceptible de acercamiento científica a través de la biología, la psicología y otras ramas del saber, incorporando, cómo no, los rudimentos de la física cuántica que explicarían, probablemente, las leyes herméticas de las que la magia parece ser una prueba constante.Pero imaginamos, igualmente, que los estudios antropológicos, parapsicológicos e incluso aquellos que se enmarcan destro de las propias tendencias mágicas, son igualmente necesarios.
        En primer lugar, indudablemente, como paso previo a cualquier enfoque interdisciplinar, es necesario definir, siquiera mínimamente, los objetos de estudio que nos proponemos abordar o, en otras palabras, expresar esquemáticamente qué entendemos por magia y dónde habremos de poner los límites a nuestro análisis
Por Magia podemos entender una concepción del mundo cercana al animismo, que sostiene la creencia de que las fuerzas y poderes de un iniciado pueden interactuar con las de la Naturaleza para propiciar objetivos concretos, tanto espirituales como materiales. Este universo aparente estaría, en realidad, ocultando, por debajo de las formas materiales visibles de las cosas, una energía invisible y unas entidades espirituales igualmente imperceptibles para el no iniciado que, sin embargo, el mago podría detectar, controlar, dominar e incluso someter en beneficio de sus propios interes (o de aquél que le pague a combio de sus servicios, como es lógico).
        En esta visión, pues, entran en juego los espíritus, los dioses, la energía interna del hombre, los elementales de la naturaleza, los devas, los ángeles o cualquier otra manifestación espiritual en cualquiera de las formas que la religión o las creencias populares y tradicionales les atribuyen. La forma de detectarlas por el mago o iniciado es, habitualmente, fruto de un entrenamiento en una filosofía y unas prácticas que afectan al fondo mental o astral del sujeto y, la forma de manejarlas y someterlas, es conocida como "ritual".
De esta manera, podemos comenzar a realizar sucesivas divisiones de ese fenómeno general que hemos dado en llamar "magia" atendiendo a diferentes nociones de la misma. Para empezar, atendiendo al origen de las creencias religioso-filosóficas que les sirven de base, podemos diferenciar claramente tres tipos de magia:

Puri Maharas

        - Magia Oriental: derivada de la mitología, filosofía y religiones que han ido cobrando forma en el Lejano Oriente. Se centran, principalmente, en el dominio de los demonios, a quienes conceden uns formación mental más que real en el sentido en que nosotros los entendemos, y en el dominio espiritual gracias a la recitación mántrica, el control de la respiración el autodominio corporal absoluto y otras formas derivadas de las diferentes tradiciones yóguicas, budistas, indas, cantonesas, etc.
        - Magia Occidental: En realidad, un conglomerado bien urdido de influencias lejanamente orientales, disquisiciones de la tradición kabalística hebrea y formas supervivientes de una presunta religión mágica del Antioguo Egipto, aderezadas con superchería tradicional popular y conocimiento real de los efectos de ciertas plantas y otros elementos sobre la salud. Evidentemente, es la más cercana a nosotros y está ampliamente influida por la cosmovisión cristiana del mundo y por su mitología particular.
        - Magia Africana: derivación de la religión Yoruba, procedente de los más antiguos pueblos africanos y que posiblemente conserve, también, secretos que sugieran antecedentes egipcios. De esta tradición proceden la santería cubana, el candombé brasileño, la Macumba, el ñañiguismo, las reglas de los Paleros y otras formas de conocimiento mágico que conocemos popularmente englobadas bajo la palabra "Vudú".

También podemos dividirla, atendiendo a su fin último, en:

        - Magia Blanca: Aquella destinada a la superación personal en materia espiritual y en el servicio desinteresado a los demás respetando absolutamente la voluntad y el libre albedrío (o el destino último) de los semejantes. Se trataría, en fin, de un magia en la cual el respeto a las Leyes Universales herméticas sería absoluto
        - Magia Negra: Aquella destinada al control de las circunstancias adversas y a obtener provecho propio de cualquier situación aun sin mostrar el mínimo respeto a la libertad o deseo de los demás. Es una Magia que, confundida, intenta subvertir en favor del iniciado las Leyes Naturales, sin comprender que éstas tienden a la anentropía y a la estabilidad, reajustándose tras cualquier violación de su mecanismo como si fueran un reloj de precisión autocontrolado por satélite y que, finalmente, "pasan factura" de cualquier violación a cualquiera que hubiera intentado contravenirlas.

        Aún más divisiones podemos realizar: atendiendo a los elementos (Magia del Fuego, del Aire, del Agua y de la Tierra), a sus métodos (Magia roja, Magia verde, Magia Negra, Magia Azul y Magia Blanca), a sus implicaciones filosóficas o grado de conocimiento profundo requeridos (Brujería, Chamanismo, Alta Magia o Magia Ritual, Teurgia...), etc. Sin embargo, vamos a quedarnos con las divisiones establecidas hasta ahora para no complicar excesivamente algo que, en realidad, es más de interés puramente taxonómico o didáctico -y obedece, por tanto, a un acercamiento muy primario, básico e infantil al fenómeno mágico- que práctico y real. En realidad, la Magia es un fenómeno mucho más unificado y tales divisiones sólo pueden ayudarnos en una aproximación didáctica pero fuera de contexto. Ciertamente, si hiciéramos demasiado caso a estas divisiones, jamás entenderíamos nada cuando tomásemos contacto con la Magia real, puesto que ésta está llena de mixturas, participa de todas las "divisiones" establecidas por sus investigadores y descalificaríamos automáticamente como Magia prácticamente a todos los fenómenos que le pertenecen, ya que hayaríamos una completa mezcla de nuestras diversas teorías perfectamente atomizadas y estructuradas en todos sus practicantes, desde el lama tibetano que emplea sistemas de adivinación tradicionales para tomar decisiones sumamente importantes hasta el chamán mexicano que danza al tiempo que recita "mantras" similares a los budistas o a la bruja medieval que invoca a Satanás con velas y círculos de una Alta Magia contaminada de inconsciencia y mezcla en sus pucheros las plantas y aceites propios de una magna obra alquímica.

Modificado el ( jueves, 14 de diciembre de 2006 )
 
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